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miércoles, 24 de enero de 2024

Taller de Escritura

Dimos nombre a nuestro taller de Escritura: Plumas de marzo 

El 5 de diciembre de 2023 presentamo el libro de este año del taller de escritura:  Desatando palabras

Dejo aquí mis textos publicados:

(se encuentran en el orden indicado)

Cuentos

Arenero – Carrero

Casi no es un cuento

El otro ajedrez

Un nuevo primer amor

Poema

Pedidos




miércoles, 14 de julio de 2021

Precuela de Sherlock Holmes - El conde

 

En la recopilación de relatos de escritura creativa de CAFE LITERAUTAS de mayo respondimos al reto de narrar una precuela del famoso personaje de Conan Doyle.

Lo que escribo no relata, como se ha hecho usual, una de las hazañas de mi querido Holmes. Aconteció que caminaba distraído contemplando la hilera de tiendas elegantes en Rugby. Doblé por la calle Sheriff y después de la tienda de tabacos y de la pequeña tienda de periódicos, el azar me guio a un anticuario y venta de libros viejos. Buscaba distraído, tan solo para matar el tiempo, y me atrajo el algo deteriorado diario de un niño, exalumno del colegio de la localidad; y por supuesto estaba además a un precio irrisorio. El nombre del niño era Jim Moriarty.

Curiosamente, debido a esa adquisición fortuita, me enteré que en ella mi amigo cursó el último año escolar.

No le había escuchado mencionar esa escuela, pero sí muchas veces, para mi sorpresa, lo recuerdo vociferando, sin un oyente, discrepando con los métodos de enseñanza humanísticos todavía vigentes de la reforma de Thomas Arnold; considerado allí un grande. Ahora lo comprendo. Había acontecido en la escuela a la que asistió.

El refinado diario que adquirí describía un incidente fechado el 15 de enero de 1865. Aludía a la visita de un diplomático italiano, un conde de Milán, para ser más preciso. Estaba escrito su nombre, pero una pequeña mancha de tinta, casi eliminada, no permitía que se leyera en toda su extensión, y aunque me figuro cuales son las dos letras dañadas, por prudencia no lo haré público. El conde habló a los chicos acerca de pequeños detalles de la historia imperial romana.

El diario continuaba diciendo que, finalizada la reunión, el hombre, que era un amante de la música, tocó al violín el Divertimento en Re Mayor de Mozart. Para el final cambió abruptamente e interpretó temas zíngaros, las melodías alegres de esos terribles gitanos húngaros.

El chico había marcado como muy destacada la presentación, describiendo al Conde de esta manera:

«Un caballero de rostro ebúrneo, vestido con levita de cuello ancho y solapas, color azul, casi negra, un llamativo chaleco y un pantalón claro, con un sombrero de copa no demasiado alto. Botas de media caña».

El relato contiene un detalle inusual, al menos para su forma de escribir, según pude observar comparando con el resto del diario. Dice así:

«Sorpresivamente, finalizada la presentación el caballero solicitó autorización a la maestra para hablar unos instantes conmigo y con mi compañero. Comenzó diciendo:

—Vosotros parecéis hermanos y rivalizáis como tales. Ahora para ser admirados por vuestros maestros y por el resto de los alumnos. Intuyo algo extraño, algo oscuro en vuestro actuar que puede convertirse con los años en algo siniestro.

—Pude sondear —dijo Sherlock— que observó el comportamiento del grupo mientras muchos corrían durante el recreo. Cuando comenzó la clase no se presentó de inmediato, sino que continuó atisbando. Entiendo que lo hizo para asimilar nuestra forma de expresarnos, ¿qué lenguaje empleábamos cuando no éramos observados?  ¿Cómo procedíamos?

—No crea que no lo vimos —agregué

—¿Por qué haría eso? Presenté mi pequeña conferencia en latín culto, siguiendo la solicitud del director.

—¿Dedujo lo que nos acaba de decir mientras nos observaba, en el recreo, o durante nuestra entrada al salón? ¿Por qué particularmente a nosotros? —añadí.

—Les he dicho lo necesario, ahora me retiro, debo tomar el próximo tren.

—Puedo ver el billete —preguntó Sherlock— nunca he visto un pasaje de tren hacia Milán.

Cuando el hombre terminó de mostrarle varios billetes, algunos marcados incluso, mi compañero dijo:

—¿Es usted uno de los que están huyendo a América? No simpatiza con la Italia unificada, con Garibaldi o con el rey.

—Voy a América, sí. No sé qué ha visto en mis papeles. No solo no veo futuro en mi país sino en toda Europa. Eres un joven muy observador.

—No será más conde. Esos títulos no existen en América. —Dije— ¿Seguirá a Darwin a las Galápagos?

—Para nada dijo Sherlock. Este hombre va a parar en el Rio de la Plata.

El hombre sacó una pipa bulldog de un estuche finísimo de cuero y cargó el aromático tabaco. Me vinieron unas ganas tremendas de fumar como él. ¡Habrá tantas cosas esperándome cuando crezca!

Creo que Sherlock tenía alguna visión del futuro, que presagiaba hechos determinados; solo así pudo llegar a decir esa última frase. No pude observar nada que delatara esa situación particular del caballero italiano. Y como he escrito tantas veces, en este mismo libro, tenemos la misma capacidad de observación y de deducción. Lo curioso es que para algunos temas él es mejor. Para otros lo soy yo. Y además es un hecho repetitivo. En unos años seré detective, quizá él sea un ladrón a quien deba atrapar. El gran detective Moriarty. Tendré una oficina con una gran chapa de oro en la puerta.

Lo que más me llamó la atención fue lo siguiente: antes de que se retirara Sherlock le dijo algo en secreto. El Conde sonrió. De su maletín tomó el reluciente estuche, lo abrió, observó la pipa unos segundos. Volvió a cerrar el estuche, lo acarició, como si quitara el polvo de ese objeto impecable, limpísimo. El hombre regaló la pipa a mi amigo.

Pienso que las cosas más extrañas e insólitas suelen estar relacionadas a temas sin importancia. Me dijo simplemente que se la había pedido. No le creí. Analizándolo mejor quizá sea la verdad.»

Interesante relato. No quise mostrar el diario a mi amigo Holmes. Es un misterio por qué nos encontramos con maestros casuales a los que se admira u odia por el resto de nuestra vida. Creo que, tal vez sin recordarlo, tanto uno como otro con el tiempo se convirtieron en espejos que reflejan imágenes distintas de este Conde. Hasta he llegado a pensar que lo que había creído antes, acerca de que sus acordes al violín reflejaban ocultos pensamientos, no son más que armonías dispares de la música zíngara del conde.

Guardaré este relato con otros apuntes de mi amigo, quizá reconsidere y lo agregue en alguna de las historias.

Dr J Watson

 

domingo, 14 de febrero de 2021

El Premio Nobel de Literatura 2020:

 

poesía, intimidad y paralelismos mitológicos


“Mi cuerpo estirándose como una lágrima a lo largo del papel”


La escritora norteamericana Louise Glück fue galardonada este año con el premio Nobel de Literatura 2020. Una poetisa de 77 años, con una extensa obra en idioma inglés, con pocas obras traducidas al español y muy poco conocidas en nuestro medio.

Los premios siempre generan controversia, especialmente el Nobel y este no es una excepción; salvo que en este caso no agitó demasiado la atmósfera de un mundo aplacado por el virus.

En la conferencia por internet de la Feria del Libro de Guadalajara, México, sobre la autora, la escritora Argentina María Negroni, refiriéndose al Nobel dijo: “los premios son siempre azarosos, arbitrarios, responden a cuestiones que exceden a la literatura”.

Comprobaremos con el correr de los próximos años si el premio sueco se está acercando a lo que Harold Bloom denominó Escuela del Resentimiento. Es necesario dejar en claro que él se refería al llamado Canon Occidental de literatura.

Porque a Louise Glück la leemos por el Nobel, pero debemos leerla como si no lo hubiera ganado, para no forzar siempre enojosas comparaciones.

La poesía de Glück es una especie de regreso a las formas tradicionales, a las formas de contemplación y de este modo también representa una ruptura. En la poesía norteamericana se ubica entre dos propuestas diferentes: por un lado, las que corresponden a la poesía confesional (poetas rabiosas las llamaría Negroni) y en el otro extremo a la voz del feminismo declarativo.

En su libro POEMAS (1962-2012) se agrupan las publicaciones de la nueva Nobel escritas durante el periodo. Los más conocidos son: El iris salvaje, libro con el cual ganó el premio Pulitzer de literatura (1993). El regreso de Aquiles (1985) por el cual recibió nominaciones y el libro Averno (2006).

De este extenso mundo poético comentaremos brevemente fragmentos de poemas suyos, de tres libros, que marcan la evolución literaria de la autora.

Del libro Firstborn (1968) tomamos un fuerte poema de nombre vulgar: El Huevo. Está dividido en tres niveles como suele ser su estilo. En el primero la protagonista vive sobre un vehículo y lava alegremente su ropa interior en el Atlántico. El segundo refiere con fiereza a una visión en directo “Mi cuerpo estirándose como una lágrima a lo largo del papel”, ve los focos reflejados en los lentes de quien ejecuta el aborto. En el tercero busca pedazos del bebé en la basura. Sus sentimientos y sus ideas están por demás explícitas en una poesía desgarradora y violenta, muy simbólica. Un ser que no pudo ser y que aún hoy continúa peleando. Léala, si puede hacerlo en su propio idioma mejor. No va a ser tan difícil como para un muy conocido y antiguo profesor de matemáticas que estudió alemán antiguo para leer la historia de los nibelungos. Tampoco crea que comprendo todo, solo busco en el texto mis preguntas y el placer estético de escuchar sus lecturas.

Con un estilo literario más reposado, en el libro El Iris Salvaje, desde una visión subterránea, desde las raíces de las plantas de su jardín, sin poder ver la luz, se preocupa por su alma muda. En el resto del libro interpelará a un dios que no tiene todas las respuestas. ¿Cómo? Vislumbrando una puerta, solo vislumbrando. No hay otro dato. Nuevamente tres niveles, desde el inframundo intenta ver el cielo a través de la tierra. Puede decirse que si miras el mundo con detenimiento terminas mirando hacia tu interior. Es lo más lejos que podemos llegar razonando y ya es bastante. La poesía utiliza con frecuencia esa disposición verbal de no dirigirse a nadie y en consecuencia a todos y por lo tanto ser intemporal. Así lo hace la escritora en su repetido renacer. Ser, no ser, nacer y morir.

El libro Averno, comienza con el poema Migraciones Nocturnas. Muerto el cuerpo ella preguntará si el alma necesita de los placeres de la belleza de la tierra, de contemplar las oscuras golondrinas, —las que no volverán. En el poema Perséfone la Viajera, utiliza el mito para desvelar sus propios sentimientos maternos. Perséfone fue raptada por Hades; ¿o huyó del cautiverio de su madre? Nuevamente, una mirada a ese mundo mitológico, pero también a su interior, a las intrincadas relaciones de su cama materna, sobre las que ha escrito con anterioridad. Prisma es un ejemplo de ironía, tomemos dos versos: “cuando te enamoras, dijo mi hermana, es como ser impactada por un rayo/…/lo que mirábamos como adultos no eran los efectos del rayo sino de la silla eléctrica” (traducción libre).


La artista nos interpela y a través de sus inquisiciones va rebelando su historia personal, aunque de pronto, ni siquiera ella las conozca en profundidad. Si lees su historia comprenderás mejor sus preguntas, pero como en toda lectura esas preguntas son tus preguntas, las que, sin saberlo, la poetisa escribió para ti, y si no las encuentras hoy, simplemente intenta leerla en otro momento.

Es un encanto leer a esta mujer de lenguaje suave, en apariencia sencillo, escrito en un inglés sumamente entendible. Escuchar sus poemas nos permite adentrarnos en una musicalidad serena. Y la utiliza para desarrollar ideas retrospectivas sobre la vida familiar, profundamente enraizadas con el destino del alma humana y el envejecimiento del cuerpo. Del olvido y del querer tener una voz.

Para nosotros ha llegado el momento de escuchar esa voz.

Poems 1962-2012, Louise Glück, MACMILLAN Farrar, Straus & Giroux 656 pp, kindle edition

 












domingo, 18 de octubre de 2020

LA MÚSICA DE MURAKAMI

 

Haruki Murakami, el escritor japonés, ha teñido sus libros con canciones occidentales. Previo al inicio de su carrera, junto a su esposa, instaló un bar-jazz en las inmediaciones de la estación de metro Sendagaya, en Tokio. Se escuchaba música de continuo, jazz. Los sábados se realizaban espectáculos en vivo.

Treinta años después, sentado frente al computador, transformaría en letras la variopinta clientela que lo frecuentaba y extrapolaría en ellas a sus difusos personajes.

Un día decidió dedicarse a escribir y viró sus metas en arriesgada tarea. Comenzó también su otra pasión, la de corredor. Durante los trayectos le era más útil el rock según cuenta en su libro: De que hablo cuando hablo de correr… “Correr, como escribir, consiste en no perder el ritmo” —dice Murakami— “cuando escribo no escucho música, escribo en silencio. Dedico sí muchas horas del día a escuchar música”.

Para el lector atento la música guía la novela, la música culta indicará un cambio en el estado del mundo ficcional, y serán los blues, el rock o el jazz los que acompañarán los altibajos emocionales de los personajes, así como el tiempo y el paisaje.

Murakami no es un profesional de la música es un fan, no ejecuta instrumentos ni lee música, traslada esa pasión a sus novelas. No se concibe un personaje de Murakami que no vibre ante determinadas melodías.

Si existe una novela que refleja esa simbiosis entre música, soledad, realismo mágico y sexo, esa es: Norwegian Woods. Obra con la que el escritor obtuvo su primer gran éxito. Murakami es un escritor sumamente estructurado y esto va desde la música que escucha y sus carreras de maratón a su planificada forma informal de vestir. Ante un panorama donde abunda la lógica, por qué no preguntarnos si la canción no fue una estudiada forma de tomar prestada parte de la fama de los Beatles. Es curioso, pero pasado el tiempo, podríamos hacernos la pregunta en sentido inverso, sobre todo pensando en nuevas generaciones, no es ahora esa novela que se deja deslizar con suavidad ante nuestros ojos una forma de reedición del famoso grupo. Porque como suele decirse las canciones son tan fugaces y pasajeras…

La letra de la canción refiere a que el cantante y una chica conversan y beben vino en una cabaña de pino (madera noruega) sentados en una alfombra en el piso hasta las dos de la mañana. Cuando él despertó ella no estaba (el pájaro había volado). Al final dice él prendió un fuego. Algo así hacía al final del espectáculo Van Halen con sus instrumentos.

En la novela Watanabe, el héroe, se ve muy ligado a una chica, ex novia de un amigo suyo que se suicida. La chica aparece tiempo después internada en un sitio de descanso entre las montañas, permanecen dos días en una especie de cabaña de madera, toman vino, escuchan la música que su compañera de pieza, una antigua concertista con las manos dañadas, toca en una guitarra. Al tiempo la chica se suicida. Es una forma de desaparecer. La canción de los Beatles suele llamarse también This Bird Has Flown. El funeral (el fuego) aparece como un encuentro entre Watanabe y la amiga, vino, recuerdos y sexo mientras ella toca los temas que recuerda.

La novela refleja la vida del estudiante de los años 1967 a 1970. Los años de estudio del autor y los recuerdos novelados de Watanabe son sus recuerdos.  Las fugaces amistades, las primeras relaciones sexuales y la soledad.  El ansia de los jóvenes de explorar nuevas situaciones tiene su paralelismo con la canción. En ella George Harrison experimentó con un sitar, especie de guitarra hindú.

En: 1Q84, posiblemente el libro más conocido del escritor japonés, este recrea con amplitud su elaborada técnica de realismo fantástico. Es un libro donde hay, por un momento dos tiempos paralelos el año 1984 (que no por casualidad ha sido elegido, sino en base a la obra de Orwell) y otro llamado 1Q84, un mundo distópico.

La obra consiste en tres libros, cada uno de ellos contiene dos secciones que se alternan capítulo a capítulo. La novela comienza así: la protagonista de la primera sección, una especialista de artes marciales y sicaria de hombres abusivos viaja por la autopista… “La radio del taxi retrasmitía un programa de música clásica por FM. Sonaba la Sinfonietta de Janácek…” La segunda sección tiene como protagonista a un joven profesor de matemáticas y aspirante a escritor. Desde el comienzo también predomina la música, en este caso es el silencio que acompaña en él un recuerdo imposible. Los momentos bisagra entre ambos mundos están constituidos por la Sinfonieta.

El relato del atascamiento en el taxi es tan detallista que enciende en el lector el deseo de escuchar esa música. Y efectivamente lo ha hecho. Si se busca la obra de Janacek en Youtube y se leen los comentarios, que hay cientos, el escucha ha arribado a la página a través de la lectura de 1Q84.

Al comienzo de la novela: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo el protagonista recibe la misteriosa llamada telefónica de una mujer que le pide diez minutos… suena la Gazza Ladra de Rossini. Un cambio ha comenzado, podrá preguntarse el lector si está relacionado con el título de la obra.

En los últimos tiempos Murakami ha incursionado en libros de no ficción. No sé si son los que sus lectores esperan. Acaba de publicar: Música solo música que escriben con el director de orquesta Seiji Ozawa durante una serie de encuentros. Abarcan tópicos que van desde el concierto N°3 de Beethoven, la relación entre escritura y música, los blues de Chicago, las alegrías de la ópera, la academia internacional Osawa en Suiza y la enseñanza de la música.

Murakami es un coleccionista de discos. Durante las conversaciones comparan pasajes de obras de diferentes conciertos, las modificaciones de las ejecuciones; tiempos y formas. Es la tradición musical de la obra que varía con cada solista.

En una pequeña ciudad suiza, Rolle, a orillas del lago de Ginebra opera la academia internacional Seiji Ozawa. Consiste en un seminario destinado a jóvenes instrumentistas de cuerda. Durante 10 días brillantes músicos, entre veinte y treinta años, se reúnen para un retiro durante el cual reciben una intensa formación. Es un edificio antiguo del ayuntamiento, cargado de historia. Cada noche tocan en un castillo frente a los habitantes de la ciudad.

Para Murakami lo que ocurre allí es el proceso de creación de lo que llama “buena música”

Osawa destaca ese vertiginoso aprendizaje como algo realmente increíble, “solo se entiende cuando uno lo ve con sus propios ojos”

Murakami responde: “Soy escritor, una especie de artesano solitario en cierto sentido. Observar cómo nace el arte en el seno de un grupo de gente joven es algo que me ha conmovido profundamente”.

El uso de la música tiende a afirmar la occidentalización de la escritura de Murakami, ya influenciada por sus innumerables viajes a Europa y USA y a su trabajo de traductor de inglés. Es común el amor a la música por parte de muchos escritores. En ninguno es tan manifiesto como en Murakami.


martes, 13 de octubre de 2020

PRIMER RECUERDO

 

He escuchado a muchas personas hablar sobre su primer recuerdo. Reconozco que no les he prestado mayor atención. Me preguntaría cuál es su significado, ¿conocerse mejor? Yo hablaría de primeros recuerdos, porque seamos sinceros esos que creemos nuestros recuerdos están generalmente muy influenciados por relatos de los familiares, por fotos de la época, por tantas cosas…

Si concuerdo en algo, es un ejercicio que no dejamos de hacer, un hecho al que alguna vez hemos dedicado nuestro tiempo. Por lo general en los relatos siempre escucho hablar de algún hecho detonante, fuera de lo común, llamativo.

Para no dilatar demasiado esto digamos que yo tengo dos recuerdos que compiten por ser el más antiguo, como si fueran Peñarol y Nacional.

Digamos que aproximadamente entre los cuatro y seis años vivía con mis padres y mi abuela materna en las proximidades del camino Maldonado, en el kilómetro 20 y 1/2. Un fraccionamiento nuevo de terrenos grandes, del orden de los 2000 m2. Y sí mis primeros recuerdos son de esa época.

 

Por la normalmente desierta calle Andrómeda circuló una camioneta blanca iban regalando álbumes de figuritas. La calle se llenó de niños y mayores que rodeaban el vehículo. Un hombre hablaba a través de un megáfono. Yo no entendía de qué se trataba el asunto, eso lo tengo claro, pero me dijeron que pidiera un álbum. En ese momento arrancó la camioneta y siguió su recorrido en la bajada que hacía la calle a unos metros de mi casa. Corrí y corrí. Grité y grité. Hasta que me caí. Volví cabizbajo, no puedo asegurarlo, pero seguramente llorando y sin álbum. Obviamente mi viejo había recogido uno antes de decirme que fuera a buscarlo. Hace media hora, con motivo de este trabajo pensé un poco más. Sin duda era el año 1954, antes del mundial del famoso partido con Hungría. Debió haber sido a principios del otoño de ese año, yo tenía cuatro años.

 

Después de que caminamos mucho con mis padres, mi abuela y mi hermana más chica llegamos a un lugar con mucha gente. Muchos niños con sus padres y abuelos. Igual que yo. Esta circunstancia era distinta, todos estaban vestidos especialmente, con eso quiero decir no estaban de entrecasa. Había un silencio grande alternado con cantos y un hombre con vestimentas extrañas, vistosas y un gran gorro. Yo estaba con mi padrino, no con mis padres. Era un hombre más bien gordo y con muchos años. Tampoco en este caso entendía de qué se trataba el asunto. Y mis recuerdos no pasan de ahí.

Viéndolo más adelante, en perspectiva supe que se trataba de mi confirmación, el lugar a donde habíamos ido era la parroquia de Villa García. Y el oficiante era el Obispo de Montevideo, posiblemente fuera el Cardenal Barbieri.

Era una fecha que podría haber peguntado y que seguramente puedo averiguar aún hoy en la iglesia. De todos modos sí recuerdo el día que cumplí 5 años, un día lluvioso en que fui a casa de mi padrino, que vivía pegado a mi casa, para recibir el regalo, como correspondía. No podía ser el día que cumplí seis porque era un día hermoso de sol en el que fugazmente fui a la escuela. Pero tengo otro recuerdo. Mi padrino me había regalado algo antes. Pudo ser cuando cumplí cuatro años o fue posiblemente el día de mi confirmación. Eso no lo sé. Tendría entonces cuatro años y la fecha no difiere mucho con la del recuerdo anterior.

Si bien esto que les contaré no es mi recuerdo más antiguo, sí es de la época, de mis cinco años. Es el recuerdo de un viaje que hice en tren. Muchos años después lo redacté como cuento, para mi nieta mayor cuando comenzó a leer. Fue el primer cuento que escribí.



sábado, 26 de septiembre de 2020

BORGES Y EL CUENTO BREVE. PROSA Y POESÍA.


 Este vídeo está armado a partir del podcast que hemos preparado para comentar las preferencias literarias de Jorge Luis Borges, en particular teniendo en consideración lo que opina El premio Novel de literatura 2010, Mario Vargas Llosa, en su último libro "Medio siglo con Borges". Se incluyen algunos comentarios de la entrevista que la periodista argentina Leila Guerriero hiciera respecto de este libro.


martes, 25 de agosto de 2020

JUEGO DE EPÍSTOLAS


   I
ndignados por el maltrato al que son sometidos en un hospital dos pacientes preparan una lista del personal que debería morir. Tan solo una forma de puesta a tierra psicológica. Lo escrito comienza a hacerse realidad. El mundillo interior de engaños, falsificación de análisis y chantajes y ocultamientos comienza a salir a la luz. Un detective novato es llamado a intervenir. Hay muchos sospechosos y varios crímenes diferentes. Con tropiezos comienza a avanzar en un ambiente desconocido y con amigos que a su vez son sospechosos.

martes, 18 de agosto de 2020

RETO LITERAUTAS los primeros microrelatos de la pandemia

 Cada relato debía incluir  palabras prestablecidas.


19/3/20 REMEDIO

Al salir del supermercado, en medio de la vereda, alguien había colocado una inocente botella, cuyo rótulo rezaba “Elixir contra el coronavirus”

«¿Cuál será la trampa?» Me pregunté mientras el objeto volaba hacia la calle luego de recibir tremenda patada. Me asusté cuando lo observé chocar contra un vehículo cuyas luces destellaban.

De él bajaron unas personas con túnicas blancas. Me miraron, mientras me apoyaba en un árbol, mareado por el aumento de la fiebre.

 

20/3/20 PANDEMIA

Desde el extraño búnker me he detenido a observar la ciudad después de la guerra. Casi cien años hemos avanzado hacia el pasado, la guerra química es un hecho. No resuenan las bombas, todo es silencio. Miro hacia el exterior los comercios cerrados, tapiados y una mínima cantidad de personas se esconden detrás de sus máscaras protectoras.

A pesar de la fiebre me he acercado a la puerta, es posible que ya se pueda salir. Somos solo dos.

Desde el espejo un anciano gris me mira de manera poco amistosa. En lugar de guadaña tiene un bastón. Luce una especie de capa larga y gris y tiene la capucha recogida mostrando su palidez.

Abro la puerta del ascensor, el sujeto ha ingresado antes que yo y continúa con su vista fija en mí. Intento volver hacia la ventana, lo logro.

Me sigue. Me recuerda a alguien. No puedo ubicar a quién.

Cinco pisos más abajo los canales están secos. Imagino que esperará que crezca el funesto Aqueronte para partir. Tomará su barca, varada ahora, y utilizará el bastón como remo.

Desde la ventana lo saludaré.

 

21/3/20 JUEGOS DE CUARENTENA

Los niños no deberían vivir en apartamentos, ni tendríamos que inventarles tareas. Deberían poder jugar y correr por los patios de la vecindad, como cuando yo era niño. Pero en este confinamiento en que vivimos, en este quedarnos todos en casa, hay que mirar todo como un juego nuevo.

El angosto pasillo se ha transformado en cancha de fútbol y nadie puede pasar. Me duelen las piernas de tanto intentar parar los pelotazos y este pequeño e incansable individuo no sabe o no quiere hacer otra cosa.

Alguien abre la puerta, miro hacia atrás, hacia el estar y observo una complicada estructura de bancos y sillas superpuestos, formando una especie de casa de muñecas. Completa, con cortinas, mesitas y todo lo que se pueda imaginar.

Pero sucede lo imprevisto, o lo demasiado previsto. En ese momento el delantero patea y el portero está distraído, la red está abierta y la pelota golpea de lleno la frágil estructura.

Ayudamos todos a reconstruir, hasta el futbolista, pero el conejo electrónico no aparece.

Llantos y más llantos, gritos y alguien que se va a acostar temprano.

Al cabo de un rato sale y dice: —yo también voy a jugar a la pelota.

—¡No! Por favor busquemos ese animal perdido. Otra vez, colaboremos todos.

Al final el juguete estaba debajo de la cama.

 

22/3/20 MENSAJE

 

23/3/20 TRABAJO

Con su vestimenta de ejecutiva desalineada, con un enorme tapabocas celeste, deambula por las calles vacías. Demasiados días de teletrabajo la adormilaron.

¡Al fin un día de trabajo real! El sol se alineó con la avenida y enrojeció los plátanos tempraneros, pero solo ella despertó.

Toda la noche soñó con volver a compartir con otros humanos y solo ha visto rostros serios, escondidos, lejanos, menos expresivos  que los de sus odiadas imágenes de ordenador.

Las cortinas metálicas se han erigido en murallas a las puertas de los comercios. Apenas, en la plaza,

 

24/3/20 DERECHOS

Acostumbrados a gritar por nuestros derechos olvidamos que son la consecuencia de nuestras obligaciones.

Así, al principio, a pesar de las advertencias las personas continuaron viajando y exigieron que se las repatriara cuando se cancelaron los vuelos.

Las autoridades lo consideraron lógico. También continuaron yendo a fiestas de mil personas y disfrutaron de los días de playa que quedaban al verano.

Ignoraban que llevaban y ofrecían un invitado indeseable. Pero claro tenían derecho a ello, y el invitado también. Como el camaleón, viajó por las hojas de la jungla humana, por todo el planeta, sin avisar.

Las propias lágrimas albergan al huésped y solo al secarse, con los ojos abiertos al esfuerzo, vendrán aires de verdadera libertad.

 

25/3/20 PUEBLO BLANCO

Había que mejorar la convivencia y a los López no se les ocurrió mejor idea que salir a visitar un pueblo abandonado, de esos que la carretera formó hace doscientos años y que el siglo XXI dejó de lado. El furgón grande no llamó la atención en la carretera.

Bajaron, corrieron por la plaza, tomaron muchísimas selfies. En los otrora verdes bancos tuvieron su picnic.

Puertas y ventanas tapiadas, incluyendo la prolija capilla de plaza de pueblo chico.

Supusieron que los antiguos pobladores habrían emigrado a la ciudad, o al campo. Esos campesinos miedosos… Todo por otra gripe.

Todo estaba vacío, ni las almas de los difuntos moraban allí.

Entraron en el bar. Una sola mesa prolija, una sola mesa con mantel. Habían permanecido inalteradas las botellas detrás del mostrador. Un extraño y mal escrito cartel indicaba: “sírvase usted mismo y deje el importe en la caja”.

El día pasó muy rápido, lo opuesto de lo que sucedía dentro de su sitiada casa. Anocheció de pronto. ¡Qué fastidio! Volver a la prisión.

Pero entonces: ¡cuánta mala suerte! Una rueda pinchada.

Desde la carretera, próximo al cartel que indica pueblo blanco, no se percibe el olor a muerte.

 

26/3/20 REGRESO

Las calles se poblaron de incrédulos transeúntes. Volvieron los vehículos con sus bocinazos de festejo. Por un día parecieron olvidar sus diferencias políticas y se habló, por última vez del coronavirus.

Durante horas hubo propuestas, no olvidar, continuar trabajando juntos, de lo que habían aprendido en el encierro.

Muchos pidieron continuar con el teletrabajo. Habían redescubierto que el contacto con la familia, con los hijos no se podía canjear por dinero, ni por una posición personal en una empresa impersonal.

Los comercios se llenaron de personas que miraban y curioseaban, nadie compraba.

No todo había terminado, amenazas ya previstas comenzaban a mostrar su rostro.

En su casa Juan y María, con gran esfuerzo, después de comprobar que continuaban con fiebre se levantaron de sus camas. Los hermanos miraron por la ventana.

Las calles se poblaron de incrédulos transeúntes. Volvieron los vehículos con sus bocinazos de festejo. Por un día parecieron olvidar sus diferencias políticas y se habló, por última vez del coronavirus.

Durante horas hubo propuestas, no olvidar, continuar trabajando juntos, de lo que habían aprendido en el encierro.

Muchos pidieron continuar con el teletrabajo. Habían redescubierto que el contacto con la familia, con los hijos no se podía canjear por dinero, ni por una posición personal en una empresa impersonal.

Los comercios se llenaron de personas que miraban y curioseaban, nadie compraba.

No todo había terminado, amenazas ya previstas comenzaban a mostrar su rostro.

En su casa Juan y María, con gran esfuerzo, después de comprobar que continuaban con fiebre se levantaron de sus camas. Los hermanos miraron por la ventana.

Las calles se poblaron de incrédulos transeúntes. Volvieron los vehículos con sus bocinazos de festejo. Por un día parecieron olvidar sus diferencias políticas y se habló, por última vez del coronavirus.

Durante horas hubo propuestas, no olvidar, continuar trabajando juntos, de lo que habían aprendido en el encierro.

Muchos pidieron continuar con el teletrabajo. Habían redescubierto que el contacto con la familia, con los hijos no se podía canjear por dinero, ni por una posición personal en una empresa impersonal.

Los comercios se llenaron de personas que miraban y curioseaban, nadie compraba.

No todo había terminado, amenazas ya previstas comenzaban a mostrar su rostro.

En su casa Juan y María, con gran esfuerzo, después de comprobar que continuaban con fiebre se levantaron de sus camas. Los hermanos miraron por la ventana.

 

27/3/20 TORNADO

Como un tornado llegó la niña gritando que su padre tenía que asistir a un enfermo.

—¿Quién lo dice? Nunca quise, ni tengo nada que ver con la salud, ni con enfermos, ni enfermedades, nada de eso.

—No sé, ahí afuera hay un vehículo policial esperando por ti —insistió.

—Pues que esperen… Analizaré primero las medidas de seguridad que debo tomar. La prensa y las redes han dicho tantas cosas disímiles. Tomó la mascarilla, los guantes, alcohol en gel… y salió.

Se escucharon golpes en la puerta. —Es la policía. Abran, por favor.

Todos en la casa permanecieren expectantes esperando el regreso de su padre, de modo que escucharon el leve ruido de la puerta al abrirse.

—¿Y cómo te ha ido cobarde, has podido arreglar algo? —preguntó su esposa.

—Por supuesto, pero tomar precauciones no es ser miedoso, es no ser inconsciente. No era nada demasiado complicado, no sé por qué no consultaron por internet. En fin. Solo necesitaban que les tradujera un manual.

 

28/3/20 RISAS

Son las tres de la mañana. Se escucha una risa en el piso de abajo, o en cualquier otro. En este edificio es imposible saber desde donde proviene el sonido. Las ondas se propagan por los ductos y resuenan amplificándose.

En un momento normal me hubiera enfurecido, en un momento normal nadie hubiera reído a las tres de la mañana.

Pero hoy… en cuarentena, todavía no me había podido dormir. Hace apenas media hora que me acosté. Me levanto a prepararme un café.

De pronto me doy cuenta que río también. ¿De qué? De la risa. Del momento. Río porque es bueno.

Mi esposa algo dormida llega a la cocina y me observa extrañada.

—No he tomado nada —aclaro y ella también ríe.

Escucho ruidos… debo de haber despertado a otros vecinos, o quizá los despertó quien rio primero. No lo sé.

Oigo otras risas. No son las mismas que escuché al principio. Ahora todos en el edificio ríen.

 

 

 

sábado, 25 de julio de 2020

NUEVO PRINCIPIO

El enemigo cayó, los dardos esféricos han muerto. Las cárceles ya no tienen rejas, se han abierto las jaulas. Atrás ha quedado encerrado el espanto, el hastío y el confinamiento.  

 

Cuanta alegría cuando lo supe, la música corre por las calles. Tiremos los tapabocas; fuera el perfume con olor a desinfectante. Besaré a todas las chicas, algunos cachetazos como caricias recibiré. Continuemos sin oficinas, ¡salve el teletrabajo! Adiós a las aulas, ¡no perdamos la teleconferencia!

 Las calles se agitaron, los colores intensos resurgieron, el sol colaboró y las nubes se dejaron llevar por el suave viento. Por un momento los pájaros volvieron a sentirse extraños.

 Ensimismado bailaba cuando el móvil anunció un mensaje…    

¡Vaya suerte! Usted ha obtenido el premio mayor; chicas y chicos me rodearon. Leí en voz muy alta: ¡usted ha ganado un crucero por el Caribe!                  

 Inmensamente solo, desde la vereda mirando el mar agitado vislumbré un crucero del pasado, con su pesada carga de cuarentena. Un barco entre la niebla al que en ningún puerto recibían. Un navío fantasma habitado por angustiadas almas sin tiempo.

 El temor futuro, donde todo se transformara en círculos de alegría y miedo hizo que valorara mejor el festejo. Midiendo en mí conciencia que no puedo vivir sin consecuencias.


martes, 10 de diciembre de 2019

RECUERDOS DE UN VIAJE LEJANO



  En la década de los 90 solía trabajar con empresas de Bilbao. Tomaba contacto con distintos proveedores, asistía a ferias de electrónica, a la cámara de comercio. Esos asuntos me ocupaban durante una semana. Después me convertía en turista.

  Un año me acompañó mi esposa. Pensábamos continuar por la costa del Cantábrico hasta San Sebastián, buscar un lugar pintoresco por donde atravesar los  Pirineos, quizá el paso más cercano. En Francia dirigirnos a la costa azul y llegar hasta Mónaco. Completar el regreso a Madrid con una visita a Barcelona.

Mientras viajábamos hacia el sur de Irún, una amplísima zona en reparación nos desvió. Una ruta sin carteles en medio de la nada, una noche temprana, en una época sin gps.

  Fue así que terminamos en Pamplona. Entramos en una ancha avenida, doble vía. Frente a un semáforo grité a un hombre que cruzaba:
     —Un hotel por aquí cerca.
     —A dos calles —dijo señalando una lateral
Una señora que caminaba en sentido contrario agregó:
     —Un edificio con frente blanco y aberturas verdes.
Agradecí con una seña. Más sencillo imposible, doblé a la derecha en el mismo semáforo y tremendamente cansados nos alojamos en un lindo y económico recinto. A la mañana siguiente, antes de partir, recorrimos algunas cuadras de una pintoresca ciudad. Regalos del destino.

  Pensábamos en algún momento, cosa que hicimos casi diez años después, recorrer el camino del peregrino. Pero ese primer y anecdótico trayecto quedaría solo como un paseo hermoso, un recorrido de su comienzo en sentido inverso, para llegar finalmente a la ciudad donde, según Cohelo, se inicia.
Tuvimos la fortuna de cruzar Roncesvalles, Valcarlos y finalmente pernoctar en Saint Jean Pied du Port.
  Y no estoy hablando solo del paisaje cambiante, de las casas de madera con jardineras colgantes en flor, de algún rancho aislado, de los ríos de montaña. Me refiero a la “chanson de Roland”.
Los lugares suelen contarnos hechos diferentes, que sumados a lo que conocemos de antemano, a lo que cuentan los lugareños o lo que hoy podemos leer en la red, forjan un relato único y propio. Que no es la inexistente historia, simple e inexacta memoria de los acontecimientos. Una reminiscencia del mundo que intenta masificar las cosas, es sobre todo el latir de pueblos diferentes.

  Los que hoy ya cumplimos los 70 leemos la historia reciente y sabemos que no fue como está escrita. No  podemos esperar menos de hechos que ocurrieron hace un milenio.
Si fueron los sarracenos o los vascos con piedras. Si fue en el siglo nueve, relatado en el once el primer poema épico en lengua romance... Lo que estremece es el camino milenario, es ser peregrino, es lo que somos y lo que pisamos.

  Al cruzar la frontera, automáticamente paré en la guardia fronteriza. Ningún otro vehículo lo hacía en una Europa ya casi unificada. El guardia francés me pidió la visa. Le expliqué que hacía seis meses los requisitos para ciudadanos de mi país habían cambiado, ya no se necesitaba. La noticia no había llegado al guardia, quien se dedicó a buscar en unos gruesos archivadores repletos de expedientes. Finalmente llegó el hombre y me dijo que tenía razón que había encontrado el decreto y no necesitaba visa. De todos modos procedió a estampar el sello en el pasaporte, diciendo en francés con una amigable sonrisa:
    —Ah, lo  que usted quería era esto. —y en nuestros pasaportes quedó grabado en azul un nombre y la imagen de un mundo montañoso.

  Realizamos el recorrido como teníamos pensado y volvimos a Madrid, desde donde partiríamos a última hora hacia Montevideo. Paramos en la plaza de España. Yo estaba muy acostumbrado a viajar solo, a recorrer los lugares supuestamente peligrosos, la noche en Bogotá o los barrios bajos de Ámsterdam. Simplemente usaba mis pantalones vaqueros más viejos y algún buzo algo raído, un gorro de lana. Nadie me confundiría con un turista, como mucho lo harían con un ladrón. Ese día no fue así.

  Un chico, con tono rioplatense, se acercó a mi señora que estaba en la parte de atrás del citroen de alquiler, con la puerta trasera levantada y le preguntó dónde se encontraba la estación de metro Opera. Ella me llamó. Caminé unos metros para explicarle y cuando volví ya no estaba su cartera. Con ella volaron los pasaportes, los pasajes de avión y muchas cosas más.

  Visto con cierto sentido del humor se alargaron las vacaciones. Mate y termo y un agradable paseo por el parque de Retiro, y una forma de ganar el contacto con los chicos del lugar. Esa extraña bebida había despertado su curiosidad.

  Todavía tengo un grato recuerdo del cruce fronterizo y una vaga idea del sello que no llegué a ver dos veces.

lunes, 11 de junio de 2018

LA AVENTURA DE TIM EL ROBOT

Imagen de la página de Literautas del
reto del mes de mayo
Cuatro meses ha durado la licencia de Literautas.
   Hemos seguido fielmente las propuestas mensuales y de marzo a junio, reunimos todos los retos de escritura.
   En lugar de cuatro cuentos creamos una historia en cuatro partes.
   La historia de como aprende un robot. Cada mes el reto de literautas se convirtió en el tema de aprendizaje del robot.





El mes próximo proseguiremos en la página de Literautas.com

domingo, 26 de marzo de 2017

Literautas 2016

Móntame una escena: Taller de escritura. Libro recopilación IV (octubre, 2015 - junio, 2016) 


En esta cuarta edición de LITERAUTAS, he tenido el placer de que se incluyera mi cuento "Estadía en la luna - M T Andrade" (página 264)

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domingo, 5 de abril de 2015

CAMBIO


Nueva etapa - Literatura?
   La literatura no tiene nada diferente de otras cosas que he hecho. Intentar escribir como estudiante un artículo para el physical review sobre efecto spin. O como ingeniero electricista, escribir para las transactions de IEEE, cual es la diferencia. En ambos casos trasmites lo poco que conoces, trasmites tus experiencias. 
   Recuerdo cuando era subgerente de montaje de subestaciones en UTE. Un día un estudiante, o un ingeniero joven, no lo recuerdo bien, que había comenzado a trabajar conmigo viene y me dice hágame otros cuentos. No comprendí, como si (posteriormente) mi nieta me pidiera que le repitiera un cuento. Vio que estaba perplejo y me dijo que le repitiera cosas que me habían pasado durante las obras, cosas tremendamente concretas y específicas, como las que le había comentado anteriormente. En esa circunstancia había relatado un caso, durante el cual la respuesta del equipo en cuestión, había sido muy particular, llamativa, y agregué como lo había resuelto. El muchacho me aclaró que se había enfrentado a esa misma situación y que resolvió el problema con toda facilidad gracias al cuento que le había hecho.
   En ese momento recordé que me había sucedido lo mismo, enfrentado a una situación particular, antes de conectar recordé, el cuento que me había hecho un colega. Agregué un ensayo al procedimiento, al realizarlo se repitió la situación que me había relatado y pude resolverla con total facilidad. 
   Salvando las distancias entre las cosas científicas o técnicas, totalmente calculables, o fruto de la experiencia o del conocimiento, y la ficción.
   Como suceden las cosas. Estudias, piensas, escribes, te esfuerzas porque todo salga lo mejor posible. En definitiva es lo de siempre. Eres un hombre. Por más que te esfuerces caes. Te levantas, continúas, sigues, vuelves a caer y vuelves a levantarte. Esa es la vida del cristiano o del hombre que trata de avanzar.

   La diferencia por ahora, estriba en que no comprendo a quienes les serán útiles mis cuentos.

martes, 31 de marzo de 2015

NUEVA ETAPA


Estuve toda la tarde mirando y seleccionando papeles, apuntes, trabajos de estudiantes, artículos técnicos, cuadernos. Algunos temas garabateados en blocks de hojas cuadriculadas amarillas, esquemas, dibujos, ecuaciones, textos, todos sobre trabajos realizados o solo proyectos. Apilé en varios montones, todo tipo de cosas algunas relativamente recientes, otros de más de treinta años y las arrojé al contenedor.
Fue una especie de adiós a todos esos esfuerzos y desvelos realizados y que ya no volveré a ver. No sentí tristeza, sentí satisfacción.
Atrás quedaron cuarenta generaciones de estudiantes, también la industria y cientos de obras, solo me resta finalizar los dos últimos proyectos de ingeniería, pero ahora las herramientas son otras.
Es pasar de una etapa a otra, como se cambia de la escuela al liceo, de ahí a facultad, de ésta al ejercicio de la profesión y unos años después jubilarse, o lo que es equivalente emprender otras tareas.
Y, ya estoy intentando nuevas tareas, hace dos años que vivo en una granja, estoy ahora más en contacto con la naturaleza, aunque mi trabajo nunca consistió en quedarme en el escritorio sino que fundamentalmente viajé de un lugar a otro detrás de las obras. Estoy aprendiendo de animales, de plantas, de frutales, de la vida del hombre y la mujer de campo, de la escuela rural.
Por otra parte estoy intentando escribir:
-          Narrar historias, sueños, amores, reírme, disfrutar de la literatura como disfruté de la matemática y de la física, en particular del electromagnetismo. Dios dirá.
¡Vaya!. Mi nueva profesión será ahora ESCRITOR AFICIONADO, aparte de fanático lector, por supuesto.

Es así que mientras manejo el tractor pienso en historias, mientras se asa el cordero u hornea el pan anoto ideas, mientras espero que la uva fermente escribo. Con el vino en la copa reviso.

ADIOS A UN COMPAÑERO

  Falleció ayer, 2 de mayo de 2026, el Dr Luis Alberto Beguiristain Francia – amigo de toda la vida, excelente estudiante, profesor, médico ...

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