Mostrando las entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de diciembre de 2025

PESEBRE

 


PESEBRE

Pesebre de mi niñez.
Pesebre de imágenes del diario
pegadas con engrudo sobre cartones.

 

Cartones como estatuas,
hojas secas y arena.

 

Una guirnalda de pancitos de azúcar
baja desde el cielo.
Entonces eran pocos;
hoy andan por los setenta.

 

Pesebre:
no eres imagen del nacimiento.
Eres símbolo.
Y a los símbolos
se los respeta
y también se les teme.

 

Con embelesamiento de niños
mirábamos el de la iglesia,
de grandes figuras.
En casa tuvimos uno semejante.
También hubo pesebres vivientes,
como aquel primero
de San Francisco de Asís.

 

Mi nieta mayor
no cesó hasta lograr
representar un ángel.

 

El nacimiento
no fue un pesebre.
Ocurrió una sola vez,

En nuestra historia los hubo de todo tipo:
dibujos, pinturas,
maniquíes de madera articulados,
simples bocetos.
Estuve en Belén
y en una de tantas cuevas
lo imaginé real,
sabiendo que no lo era.

 

Hoy somos pocos.
La representación se ha reducido
y ha crecido el silencio
de la contemplación.

 

El símbolo vuelve cada año
para decirnos
que llega la Navidad:
pequeña, propia,
sin luces parpadeantes,
con los turrones
que guarda la memoria.

 

Hoy,
cuando todo se multiplica en signos,

cuando parece que el símbolo se retira,

el mundo teme la pobreza de corazón,

 

La Palabra
no necesita formas:

 

sucede,

 

como sucede el pan
en las manos,
como el silencio
cuando alguien nace.




SIN PESEBRE

Un hoy lejano,

desconocido.

 

No tengo hambre,

no tengo sed,

no sé pensar.

 

Un notebook cerrado,

un plasma apagado.

 

Afuera,

 luces que no alumbran,

mi sillón en la penumbra:

incómodo,

gastado.

 

Viento y niebla.

El vidrio no devuelve

Ni siquiera mi imagen.

 

Hablo conmigo;

Dialogo

 y me respondo

 

No hay siquiera eco.

 

Solo pienso

 lo que digo.

Solo pienso

 lo que me respondo.

 

La calle avanza

con vehículos lentos,

como personas

que caminan sin destino.

¿Es hoy Navidad?

 

No hay símbolos.

 

Solo cuerpos comiendo.

Solo comida,

Mucha comida.

 

Paquetes.

Paquetes vacíos

Paquetes

Paquetes sin contenido

 

 No hay pesebre

La palabra se piensa

La palabra

espera

 

La palabra

Todavía

no nace.

 


viernes, 22 de diciembre de 2023

EL PESEBRE EN UN LIENZO

 

Entre el cielo y la tierra 

La luz de Dios se manifestó a todos los hombres con la llegada del Niño. Él es la luz verdadera, no la luz del sol, ni la de las lámparas, que sin duda permiten la vida en la tierra. Hablo de la vida en Dios. Como dice el prólogo al Evangelio de Juan (*). 

María y José son reflejos de esa luz. Son ambos importantes, ellos nos muestran la vida en familia. Dios aseguró al niño un padre y una madre. Quien eligió como venir fue el Niño Dios. Para los hombres esta es una elección de los padres, no del niño, que no eligió como venir a este mundo, pero sí es su elección cómo traer a un nuevo ser. 


Hace unos meses mi esposa tomó una foto de la salida del sol entre los cerros de Piriápolis y me pidió que lo dibujara. Eso hice. Le faltaba algo. La pintura quedó por muchos meses en un rincón, visible pero escondida. En ese lugar donde permanecen para ser cambiadas.

Este año, 2023, hemos pasado en esta linda ciudad, alquilamos un apartamento hermoso. Preparando la Navidad nos encontramos que nos faltaba el pesebre. Nada menos. Pues que mejor manera que dibujar uno. Renació la imagen de la salida del sol y en otro lienzo se transformó en la venida del Dios niño a la tierra. aparecieron esos rayos de luz que tanto nos faltan. Hoy tenemos pesebre. es una pintura que hay que mejorar para el año que viene, como hay que mejorar nuestra vida.

 

* (Jn 1, 1-5, 14)

1 En el principio existía el Verbo,

y el Verbo estaba junto a Dios,

y el Verbo era Dios.

2 Él estaba en el principio junto a Dios.

3 Todo se hizo por él,

y sin él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho.

4 En él estaba la vida,

y la vida era la luz de los hombres.

5 Y la luz brilla en las tinieblas,

y las tinieblas no la recibieron.

14 Y el Verbo se hizo carne,

y habitó entre nosotros…


viernes, 6 de enero de 2023

Esta luna llena, que hoy cubro con mi gorro, tiene muchos nombres.

Hoy, día de los reyes magos, sueño con uno diferente.

Hay quienes la llaman: Luna del Lobo.

Pues pertenecen a lugares donde ese animal es un símbolo.

No hubo en nuestros pueblos sudamericanos lobos que le aúllen,

ni llegan hasta aquí los nombres que le dieron indígenas norteños

 

Quizá tuvo un nombre guaraní, o quechua, no lo sé.

Pienso que fueron muy lógicos y en su lengua fue luna redonda.

Tampoco puedo llamarla luna de hielo, pues aquí es verano

y la contemplamos junto a las olas de un cálido anochecer.

No nos llega la mitología de diosas hindúes

Tal vez alguien la relacione con Buda entre tantas festividades asiáticas,

tan solo como un eco magnánimo.

 

Hoy 6 de enero de 2023, solo hoy, se me antoja llamarla luna de los Reyes Magos.

Porque debería haber un regalo, un juguete, aunque más no fuera una caricia para ese niño,

 que nos fue dado y que es todos los niños.

 

Sueño en la aurora vespertina de ese día permanente.

Tanto los pastores como los Reyes debían acercarse desde el oeste, tal como camine yo hace cinco años.

 Los magos habían seguido la estrella y recalaron en la tierra de Herodes. 

Oeste este es la dirección final del recorrido que desde Jerusalén conduce a Belén,

y es el del pequeño tramo que conecta el campo de los pastores con la gruta del nacimiento.

Y en ese corto camino se vieron alumbrados por esa enorme luna llena, la luna de los Reyes Magos, 

la misma que intento, hoy, atrapar con mi gorro.



Así como no es posible capturar instantes vividos, no puedo hoy aprisionar la luna.

La foto me recuerda que ese segundo fui feliz, pero no guardó el encanto,

ni siquiera guardó el motivo.

Si consistió apenas en la dulce acción del momento,

o fue el éxtasis que trae cada luna llena.

Si fue porque hoy es reyes y recuerdo momentos lejanos,

días en que un niño feliz esperó la mañana sin quererse dormir.

Quizá fue volver a ver la felicidad reflejada en el rostro de mis padres,

y en el de mi abuela.

¿Fui acaso el rey mago oculto, que sigiloso guardó los gestos de mis hijas?

Y sin saberlo agigantó con el largo devenir del tiempo.

Quisiera volver, mas el gorro volvió a cubrir mi cabeza,

y ahí debajo sigue estando la luna con sus secretos,

siguen estando los reyes magos visitando al niño,

siguen estando los juguetes, los míos, los de mis hijas, los de mis nietas y los de mis amigos,

siguen estando los semblantes felices de quienes me quisieron tanto y a quienes tanto quise.

Por algún rincón sigue estando un beso tan grande como la luna llena de este seis de enero.


 Comentario: alojarnos en Belén

domingo, 25 de diciembre de 2022

FELIZ NAVIDAD

 




Solemos, estos días, pensar en los migrantes, en los pobres de algún recóndito lugar negro de África que no conocemos, en los que habitan el barrio Borro. Y en muchos otros lugares posibles, extremadamente carenciados, a los que no tenemos acceso y la mayoría de las veces ni siquiera imaginamos. Qué es bueno rezar por ellos, ¡Claro que lo es! PERO. Estos días ¿pensamos en aquel que está a pocos metros de nosotros, quizá alguien del que nos separa solo una modesta pared de ladrillos, o de bloques? En ese que está solo y en aquel otro que escucha hablar del niño Dios y no quiere conocerlo o al que la sociedad ha condicionado para que no lo haga. Pensamos en aquel otro que se contenta con fumar algo o con tomar una pastilla. Pensamos en nosotros mismos cuando tomamos un trago de más o comemos innecesariamente un dulce.

Y, a pesar que esto acontezca con nosotros, en la noche del veinticuatro, cantemos un villancico, recemos una oración; no solo enviemos un mensaje, que está bien, PERO ¡hagamos algo más!

 

Fue entonces cuando decidí realizar un boceto que recuerde la Navidad para adjuntarlo a los deseos de paz y felicidad que enviaría a mis amigos. El boceto representa a María y José junto al niño. Podía quedar solo así, como hay tantos, pero preferí agregar una estrella sobre ellos. No se me ocurrió mejor cosa que colocar una estrella de David. Sé que no es lo usual y creí que había algunas razones:

José es de la estirpe del rey David, así nos lo indican los Evangelios de Mateo y Lucas. El primero comienza con Abraham y el segundo comienza con Adán, pasando en ambos casos por David. Juan en su prólogo hablará del Jesús preexistente y Marcos no hará ninguna referencia.

La idea del Mesías, el Cristo, el Ungido de donde se originaría la palabra Jesucristo. Recordemos que estoy solo realizando un boceto, una idea que formarán apenas un conjunto de trazos.

Esta idea nos permite comenzar con los primeros cristianos, aun no denominados de esa forma, en los comienzos de la iglesia. En ese momento los seguidores de Jesús (muerto y resucitado), llamados los del camino, eran un grupo más dentro de los grupos de judíos religiosos del momento. Recordamos en particular a los saduceos, los fariseos, los esenios. Los primeros evangelizadores al llegar a un lugar se dirigían siempre a las sinagogas, donde, dependiendo del grupo existente podían ser tratados de una u otra manera. Un tema importante de los comienzos consistió en discutir si los nuevos integrantes, no judíos (gentiles) debían ser circuncidados o no y lo mismo con otras costumbres. San Pablo fue figura importante en esa decisión que motivó el primer concilio de la historia, el concilio de Jerusalén.

Dibujé entonces una estrella de David y de inmediato obtuve reacciones negativas. Pensé en lo que acabo de escribir y no encontré argumentos adecuados para no hacerlo. Sin embargo, procedí a ir más a fondo, para ver si realmente la estrella de David (los dos triángulos equiláteros que forman una estrella de seis puntas, representaban ese camino desde el antiguo al nuevo testamento.

No fue así. Encontré conceptos varios, principalmente que la estrella de seis puntas no figura de ninguna manera en la Biblia, aunque pueda estar inspirada en el cantar de los cantares: que fue un símbolo del medioevo, también utilizado en consideraciones esotéricas y de otra índole e incluso formando parte de alguna construcción de la iglesia católica de esa época.

Si quisiera mostrar en el boceto algo que indicara esa relación con el judaísmo y con el rey David, debí haber utilizado una menorá de siete brazos como símbolo de luz, pero claro sobre una imagen del nacimiento de Jesús no correspondía.

De modo que me quedé con la tradicional estrella parte del imaginario comenta.




viernes, 25 de diciembre de 2020

Allanando el camino

por Jeremías Torri.


Cada tanto, muy cada tanto, me vuelven las ganas de dibujar, de pintar. Pensando en que vienen las vacaciones y es lindo hacer algo diferente mientras esperamos que se hunda la boya o que ronque el reel, porque algún pez ha picado. Entonces retomo mi equipo, aunque más no sea para desempolvarlo y volver a guardarlo. Tengo desde hace mucho tiempo dos muñecos articulados, de las primeras cosas que me aconsejaron usar cuando comencé con ese hobby. Pues no estaban donde se suponía que deberían estar. Los había visto hacía relativamente poco tiempo.

Están cercanas las vacaciones y pienso en el río, en el mar, en la playa. Aunque: diciembre es un mes de examen, y no lo digo por los estudiantes, lo es porque finaliza el año, porque se hacen los balances, porque sirve para planificar, para cambiar, para mejorar para el próximo. Con el tiempo previo a Navidad sucede algo similar. Es un tiempo de examen y propuesta de cambio. Una época de volver al amor primero. Tal es el juicio que en el libro del apocalipsis se le hace a la iglesia de Éfeso. “Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído…”

Tal discurso no fue desoído. Sobre el pequeño escritorio escolar —que ella estaba lista para dejar el próximo año— despejado y cubierto por una tela azul, en una esquina de su habitación, en un pequeño espacio diáfano estaban las figuras de María y José. Interesantes figuras atemporales realizadas con mucho amor. ¿Por qué? Por los pormenores que abundaban. María con una capa celeste. Hasta el detalle de los zapatos que con toda seguridad tomó de uno de sus juegos.

Los dos muñecos articulados casi no se distinguían debajo de una cuidadosa y bastante bien lograda vestimenta de telas de colores, pinturas, ramas, hojas y flores secas. En posturas estudiadas, las de la madre, las del hombre calmo. Y mi nietecita sonriente y abstraída.

 

—Hola, ¿cómo está mi nieta linda?

—Jugando…

—No has visto…

—Para nada. ¿Qué te parece el escritorio abu? Viste, he enderezado el camino… ¿Viste a María y José? ¿Están bonitos verdad?

—Claro, preciosos, donde aprendiste a hacer esas vestimentas, te estás convirtiendo en una artista.

—Es que estoy contenta porque viene Navidad, porque me gusta lo que hago, porque espero que nazca el niño. No es igual desear que esperar. Esperan los padres. Esperaban María y José.

—Cierto. No lo vi al niño.

—Pero abu, todavía no nació. ¿Tú que esperas?

—Que te diré, mis carriles son más difícil de enderezar. No es fácil cambiar. Allanar los caminos, enderezar las sendas siempre tiene que ver con la humildad. Resolver algún obstáculo que me aparte de los demás. Hay muchos…

—Alguna vez, de niño, debes haber leído “El Principito”: “Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, a partir de las tres empezaré a ser feliz. A medida que se acerque la hora me sentiré más feliz. Y a las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, no sabré nunca a qué hora vestirme el corazón...” Por eso festejamos Navidad.

—Y porque vino a los suyos y los suyos no lo recibieron…

—Eso no lo entiendo, abu, ¿por qué habrían de hacer eso?

—Porque son libres, y está bien. Porque la libertad que no nos pueden quitar, la única, es la de elegir nuestro propio camino.

—Quieres que te responda: “despierta hombre”

 



jueves, 24 de diciembre de 2020

PREPARANDO LA NAVIDAD

    Desde siempre hemos mirado la Navidad con un poco de nostalgia. Mientras vimos, primero en las postales, luego en las películas, esos copos de nieve que flotan en el aire y leves se dejan arrastrar por la brisa. Recuerdo, en los comercios las bolsitas transparentes con blanquísimas formas inmaculadas, o las circulares, regalos del papel de las perforadoras que traían de alguna oficina. De esa forma se esparcían sobre el arbolito y ya había nevado. Una nieve que no conocemos en nuestro país.

También, por única vez en el año se comían productos de otros países lejanos, países del norte. Hoy el consumismo hace que esos productos estén disponibles todo el año. No había regalos en Navidad, los niños esperarían su día, el seis de enero, el día de los reyes magos. La noche anterior dejarían sus zapatos con la ilusión de ver al día siguiente plasmados sus sueños y sus pedidos; en una época de menos juguetes que esta y con mayor aporte personal.

Pasado el tiempo olvidamos esa pintura, muchos conocimos la nieve en las lejanas montañas o en diferentes viajes. También supimos que en Belén no nieva. Nuestra navidad se hizo más tradicional. Un árbol sin nieve, el plástico hizo olvidar la rama de pino que los niños, de forma furtiva, tomábamos del seto vecino.

Cordero asado, chorizos, morcillas. Lo nuestro. Pensando en celebraciones de otro momento recuerdo cuadros de la escuela peruana donde en la última cena, en lugar del cordero pascual, se servía cui asado. La natural inculturación.

Esta navidad volveremos a disfrutar de nuestro verano, de nuestro fuego, un gran fuego y de nuestro asadito. Todo vale, si no hay patio, o fondo, está la azotea para colocar un medio tanque y encender el juego, también vale utilizar la vereda.

Disfrutaremos todos, al aire libre, familias más reducidas, con el tapabocas al que ya nos hemos acostumbrado. Nada de encierros, y si llueve para algo están los amplios aleros o las galerías de chapa. En esta época solemos tener un cielo diáfano y celeste. Celeste como la vestimenta de la virgen en la balconera, como nuestra bandera y como nuestra camiseta.

El día anterior viajaré unos pocos kilómetros hasta la chacra y sacrificaré el cordero. Recordaré a mi viejo carneando el lechón que había comprado en pie.

El 24 soportando el calor, a las 17 horas, iré preparando el fuego. El cordero estará pronto para las diez. Antes de la cena se reunirá la familia, los que estén, porque con hijos grandes y como debe ser, cada uno fue formando su propia familia. Hoy ya sus hijos se preparan para formar las suyas. Cada quien leerá el relato que ha escrito, ha escogido, o el canto, si sabe hacerlo.

Cuando lleguen las 12 de la noche al brindar diremos Feliz Navidad.

 

    Recordaremos que la sagrada familia pasó sola, mientras en el pueblo de David no cabía más gente. Sola en la tierra, sola con Dios y su esplendor que comunicó la buena noticia a los más pequeños. Desde el hoy llamado parque de los pastores esos hombres, nómadas todavía, fueron a recibir al niño. También vendrían los reyes magos, nunca sabremos quienes fueron, sabios que siguieron una estrella. No olvidemos que no solo los marineros conocen las estrellas, también los nómades y también los pájaros que migran por la noche. ¿Y qué pájaros son esos? Pues entre ellos, el que más conocemos, las golondrinas. En estos días la conjunción de júpiter y saturno nos mostrarán al atardecer una estrella particular en el cielo del oeste, una estrella muy rara para quien conoce el cielo, una estrella que, para quien vive en Babilonia señala hacia Judea.

Y hoy que el asador ya hace tiempo que partió en busca del niño, hoy que el mundo cambió, pero él no lo supo. No supo que sería difícil invitar en cada navidad a ese vecino que pasaba solo, porque no tenía familia. Quizá en el barrio donde vivía, alguien haya continuado transitando su senda. Su recuerdo siempre estará a través de sus infinitas vivencias, a través de sus enseñanzas, de lo que hizo bien y, como todos, también cuando se equivocó. Hoy, esta Navidad, como todas, no lo recuerdo en su caminar, lo veo junto al Niño y como el niño que nunca dejó de ser.

MUESTRA TUS OBRAS

  Ese fue el consejo de una amiga, ex directora de cultura del Argentino hotel de Piriápolis. Tres palabras sencillas que encierran una gr...

ENTRADAS POPULARES