martes, 3 de noviembre de 2026

ESPERANDO A LEÓN XIV


De muchacho concurría a misa casi todos los domingos. Conocía al sacerdote de la iglesia y a algunos feligreses, no muchos. 

El Papa siempre había sido una figura lejana. Supe de que se realizaba un concilio que no me atrajo demasiado. Por el contrario encontré chabacanas las pocas reformas que observé sin prestar demasiada atención. Salvo, quizá, la misa en español.

No recuerdo el motivo pero en una oportunidad visitamos en su apartamento a dos hermanas, maestras, de mucha edad. Tenían una gran foto del papa Pablo VI. Sentí cierta curiosidad, ¿por qué tendrían una foto del Papa?

En 1987 vino a Uruguay Juan Pablo II. Tampoco me atrajo demasiado su visita.

Rosa, mi madre nos regaló su foto. Cosas que siempre mi familia fue sembrando sin que lo notáramos, Pienso en ello esta semana en que León XIV está por arribar. Algo que nosotros no repetimos en nuestra familia. Sí, todos los sacramentos, solo eso. Puede ser bastante, pero no suficiente.

Finalmente llegó el día esperado. Llovía y mucho. Fuimos a la esquina de Gallinal y la rambla. Estacionamos bastante cerca y bajamos todos. En ese momento solo lloviznaba. Lento se acercó el papamóvil. No era la época del auge de la fotografía instantánea y siempre disponible. Por eso lo vimos bien, casi que lo miramos a los ojos. Hoy mantengo la impresión que me causó. Quizá comprendí el mensaje del Evangelio cuando una mujer dice que quedará curada con solo tocar la túnica de Jesús.

Al día siguiente fue la misa en la zona de Tres Cruces, el lugar donde treinta años después permanece la cruz que se erigió para la ceremonia. Ese día estaba soleado. Dijo en la homilía: gracias por el sol de hoy, hizo una pausa y dijo sonriendo: y gracias por la lluvia de ayer. Así lo recuerdo, no entrecomillo porque no fueron sus palabras textuales. Es mi visión de lo que dijo.

La televisión lo mostró, años después, desfalleciente, luchando para enviar su última bendición al mundo.

Han pasado muchos años, escuchamos las sabias palabras de Benedicto XVI y leímos algunos de sus libros. Vimos el ángelus de Francisco en el Vaticano y entendimos una pregunta que nos habíamos hecho: ¿es necesario orar ante la elección de un Papa?

Sí que oramos en esta elección, oramos por León sin saber quien era. En realidad oramos por otro Juan Pablo II.

El próximo viernes estaré esperando verlo pasar.


 









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