En el taller del museo Torres García, en Montevideo se desarrolla un taller teórico, práctico y ceremonial a cargo de la artista peruana Venuca Evanán. De pie, frente a la pantalla donde se proyectará su presentación saluda con sonrisa amplia a quienes ingresamos. Estamos en el altillo del museo, en el piso cinco, lugar repleto de mesas, atriles, pinturas… algunos óleos manchan la ropa si no tienes cuidado. Me sucede a mí. Muy amables intentan quitar las manchas… sonriente digo «mi primera pintura en el Torres García», alguien agrega: «óleo sobre campera…».
Venuca es una representante típica de los indígenas del sur de Perú,
de baja estatura, de tórax amplio debido a la altura del lugar, vestimenta
colorida, no la tradicional que uno encuentra en Cuzco, una vestimenta festiva,
muy rica en colores. Un sombrero con flores y su simpática cara redondeada. Prima
en ella una serenidad, un placer, un gusto por lo que hace. Comienza por
explicarnos una característica de su pueblo que no conocíamos y que es única de
la región. En el pasado hemos asistido a muchas presentaciones, hemos estado en
el sitio, hemos comprado acuarelas de pintoras cuzqueñas.
Tablas de Sarhua
Al generarse un nuevo casamiento todo el poblado de Sarhua, donde
vivieron sus padres, ayuda en la construcción de la casa. Para la inauguración,
el o los artistas del lugar han construido una pintura en madera, usualmente en
un tronco de sauce. Una pintura de alrededor de cuatro metros de alto,
realizada con colores naturales que representa hechos, cultura y a familiares
de los novios e incluye un mensaje. La tabla sarhua se lee de abajo hacia
arriba, contiene el nombre de los destinatarios y un mensaje que acompañará a
los novios durante toda su vida. Luego de la explicación, cada uno pinta una
tabla de Sarhua.
Tablas de Sarhua, arte para el mundo
Venuca hija menor de las cuatro fue la receptora de esa técnica, la
preparación del color, la solución que se concentra en el fondo y permite
tonalidades diferentes. Fue quien la introdujo, modificada, con otros tamaños y
otros temas en las galerías de arte. Venuca ha obtenido varios premios entre
ellos el premio de Arte Contemporáneo del Instituto Cultural Peruano-Norteamericano.
Por la obra “mujer despierta”
Practica ceremonial
Algunos nombres indígenas se han incorporado a nuestro lenguaje
rioplatense. Palabras provenientes del guaraní y el quechua. Venuca conversa
integrando términos quechua, sobre todo cuando nos referimos a objetos típicos
de Perú, cuando hablamos del guaco o de la flauta de cañas. El ceremonial
consistía en que los pueblerinos recorrían las calles, daban una vuelta a la
plaza llevando la tabla de sarhua y otros regalos, comestibles por ejemplo. Lo
hacían entonando un cántico en quechua que Venuca reproduce primero, nos
explica que dice. En un simulacro de rito pide que la acompañemos en el canto.
Yo soy sordo y me es imposible reproducir un sonido, diría que es un sonido muy
natural.
Violencia doméstica
Las obras de Venuca reflejan la violencia doméstica del momento. Las
tablas reflejan situaciones diferentes, en algunas aparecen mujeres con los
ojos negros. El incremento de la violencia doméstica es alarmante. No se trata
de mayor información ni de mayores denuncias. Lo podemos afirmar quienes
vivimos en ciudades chicas hace 60 o 70 años. denunciar la violencia a través
del arte es una herramienta efectiva. Me recuerda una pintura de Daniel Siri,
un artista hiperrealista, que tiene muchas pinturas religiosas. La pintura nos
muestra el rostro hermoso de una mujer joven y un lienzo rasgado desde donde
nace un puño (es pintura, el lienzo no está dañado). Una de las primeras cosas
que
enseñaban los padres a sus hijos, además de la defensa personal era que jamás
se pegaba a una mujer.
Migrantes
“No relato la historia de violencia que sufrió mi pueblo en los 80
porque no la viví. Matanzas horribles. Muchos, en un pueblo chico migraron a
otras zonas, mis padres lo hicieron a Lima, donde nací yo. Mi padre, pintor, mi
madre muy dinámica y nos fuimos adaptando, intentando no dejar de ser quienes
somos. Los hombres son los que pintan esos enormes troncos. No tuve hermanos
varones, puras mujeres. Mi padre me enseñó las técnicas, preparar los colores,
comenzar el mensaje de la tabla desde abajo hacia arriba. Yo tuve la necesidad
de modificarla, haciéndola más pequeña, incorporando otros mensajes, la mujer,
el erotismo, la pandemia… eso me hizo crecer. La situación del migrante me pegó
fuerte. No hablo de ello ni de otras cosas en mis charlas, solo trasmito mi
herencia. Mis obras hablan por mí”.
Arte pictórico y mensaje
El arte ha servido siempre para la comunicación, para la protesta
fundamentalmente a través de la canción. Venuca lo utiliza como forma de
divulgación de sus orígenes, de la herencia de lo que quedó de un gran imperio,
pero también como forma de denuncia. Un arte sin palabras que dice mucho, que
señala y que emociona.
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